La historia detrás del álbum que Martín Elías no alcanzó a lanzar

Uno de los sueños de Martin Elías era cantar en el parque de La Leyenda Vallenata, el complejo donde se presentan las figuras más importantes de este género. En el 2006, a sus 16 años, lo consiguió. Pero las cosas no salieron como planeaba. Tenía que abrir a las 9 de la noche el concierto en el que también se presentaban Peter Manjarrés, Pipe Peláez, Silvestre Dangond y otros artistas. Había trancón y llegó diez minutos tarde. Ya se había subido otra agrupación a la tarima. Le dijeron que tenía que esperar a ver si le abrían un cupo.

 

Como Rolando sabía que a Martín no le gustaban los cantos tristes le había ofrecido el tema Bendito corazón a la cantante de música popular Paola Jara. Y ahora que Martín quería hacer algo “de despecho” decidió mostrársela. 

—Hoy me saco tu historia y la piso mil veces. Te vas de mí —cantó Martín Elías ¡Ira! Disque Paola Jara. No joda, esa canción la voy a cantar yo.

— Ajá, ¿y cómo le digo a Paola que tú la vas a cantá?

— Con el mismo criterio que tienes para esconderme las cosas, compa. Hoy me saco tu historia y la piso mil veces. Te vas de mí…

Martín Elías prefería las pullas y los merengues. Pero quería ganar espacio en Cali y Casanare. Por eso también le apostó a Labios negros, un tema que puede producir lo mismo que causó su padre Diomedes Díaz con El verdadero culpable: Estremece con un acordeón nostálgico al inicio y conmueve cuando se escucha Yo iba a buscarte aquel día de un cielo pardo y oscuro.

—Compa yo no voy a cantá la parte del infierno— dijo Martín Elías a Rolando sobre Labios negros.

—Hijo, ven acá. Pero esa parte dice que Dios te libró de un infierno…

—¡Ahhh! Entonces así sí, compa. Yo la canto.

“Era un peladito, un bebé. A veces ni se daba cuenta de lo que estaba cantando”,  recordó Rolando. Pero seguro sí entendía las canciones que quería dedicar.

Para Dayana Jaimes, su esposa, Martín escribió La más bonita. Según Rolando, el cantante entonaba con mucho sentimiento Esa belleza que tienes tú no la hay en ninguna parte (…) lo que más me gusta de ella es su corazón con nobleza.

A la “mona linda”, como la llamaba, también le dedicó Que viva el amor, una composición de Sergio Luis Rodríguez que dice Qué viva Dios, por regalarme a la mejor del mundo, a la mujer que amo (…) Cuánto quiero devolver el tiempo para darte el primer beso y verte sonreír”.

Así llegaste tú fue para su mamá Patricia Acosta. Es una canción sobre el alivio de que alguien esté en su vida, compuesta por Diego Daza. Con este tema también reflexionaba sobre la existencia de Dios. En sus últimos conciertos siempre cantaba “Señor, yo me voy en el primer viaje”, haciendo referencia a la venida de Jesús. “Él pensaba que en el mundo ya había mucha maldad. Tenía sueños sobre el fin del mundo. Por eso buscaba a los pastores para que oraran por él”, relató Rolando.

Su última muestra de admiración al Joe Arroyo fue hacer una versión de Fundillo loco. “Barranquilleros, que viva el Joe”, se escuchaba decir a Martín Elías al inicio de la canción.

Ronaldo Ochoa sintió un desgarro cuando su compañero de escenario murió. Le dolía que se fuera con tantos sueños, con hijos pequeños, con 27 años. Pero se prometió llevar este proyecto lo más lejos posible de la mano de Elder Dayán, uno de los tantos tantos hijos del cacique de la junta.

Martín Elías escuchó todo el disco y se lo gozó. Era el primero en llegar a las grabaciones y el ultimo en irse. Cuando Sin límites estuvo listo repitió una y otra vez cada canción. Un viernes fue el último de 13 días de grabación. El sábado llegó al estudio R8 Sound de Ronaldo con la misma ropa, algo enguayabado y despelucado. Le dijo a Rolando que le pusiera La dueña del rey, la última del álbum y su canción favorita. Quería seguir celebrando.

 

 

FUENTE

REVISTA SEMANA

 

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